¿Cuáles son las normas antisísmicas de Venezuela y por qué cayeron tantos edificios tras los terremotos?
Por Mauricio Torres, CNN en Español
Venezuela cumple una semana desde los fuertes sismos que sacudieron al país el 24 de junio, con un saldo que hasta la tarde de este miércoles se sitúa en 2.295 personas fallecidas, 11.267 heridas, miles de desaparecidos y una cantidad de edificios dañados que oscila entre los cientos contabilizados por el Gobierno hasta los casi 60.000 estimados por la NASA.
En medio de estas cifras, muchos ciudadanos se preguntan por qué el siniestro tuvo el impacto que tuvo, mientras especialistas revisan los factores que intervinieron y, entre ellos, qué rol jugaron las normas antisísmicas en territorio venezolano.
La norma vigente en materia de prevención de sismos en Venezuela es la que la Comisión Venezolana de Normas Industriales (Covenin) emitió en 2019, dijo a CNN Rafael Camilo Gutiérrez Melgarejo, doctor en Estructuras y profesor de la Universidad Internacional de Florida.
Conocida como Covenin 1756-1:2019, esta norma reemplazó a la que estuvo en vigor desde 2001, señala una nota técnica publicada en octubre por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que agrega que estas normas han ido evolucionando desde mediados del siglo XX para responder a siniestros pasados y tratar de reducir su potencial destructivo.
De acuerdo con el Ministerio, la norma vigente “establece los requisitos para el análisis, diseño y construcción de edificaciones en zonas sísmicas”. Para ello, agrega, Venezuela tiene un código de construcción que indica los criterios que deben seguir los constructores para garantizar la seguridad estructural de los edificios. Además, cuenta con una clasificación sísmica donde se marca la capacidad de una zona, un edificio o una estructura para soportar los efectos de un sismo.
Según la norma, algunos aspectos que se deben considerar son que las edificaciones tengan cimentaciones adecuadas, estén construidas con materiales resistentes y de calidad —como acero y concreto apegados a estándares mínimos—, tengan dimensiones acordes con el terreno donde se ubicarán, posean sistemas de refuerzo —como vigas y columnas— y sean supervisadas constantemente.
“Las normas recalcan el proceso de supervisión durante la construcción de las obras, garantizando de esta manera que se hagan cumplir con lo dispuesto; se deben realizar supervisiones continuas así como pruebas de resistencia de los materiales utilizados asegurando, de esta manera, que el proyecto se ejecute con calidad, garantizando la seguridad y el cumplimiento de las normas vigentes”, dice el Ministerio.
Desde las horas posteriores a los sismos, el primero de 7,2 y el segundo de 7,5, diversos especialistas han revisado en qué circunstancias ocurrieron y qué otros elementos entraron en la ecuación para derivar en la tragedia que vive Venezuela.
Gutiérrez Melgarejo consideró que cinco factores explican el tamaño de los daños. De acuerdo con el experto, el primero de ellos es que se trató de un “doblete sísmico”, un fenómeno poco común en el que dos movimientos de magnitud similar se presentan en lugares cercanos y en rápida sucesión.
“Generalmente, las estructuras se diseñan para aguantar un sismo pero, al tener dos eventos seguidos, la estructura muy seguramente, si cumplía los diseños estructurales, tuvo la capacidad de resistir o de aguantar este sismo, técnicamente quedando debilitada, pero el segundo sismo, tenemos en nuestros registros, fue catastrófico”, dijo.
Como segundo y tercer factor, se suman que ambos sismos tuvieron poca profundidad —el segundo ocurrió a solo 10 kilómetros de la superficie— y que Venezuela se ubica cerca de los límites de las placas tectónicas del Caribe y Sudamericana, por lo que queda expuesta a sus movimientos.
Además, explicó Gutiérrez Megarejo, el cuarto y el quinto factor que explican la devastación tienen que ver precisamente con las normas del país. Por un lado, según el experto, hay registros de que muchas estructuras afectadas fueron construidas en períodos previos a la norma antisísmica vigente. Por otro, hay indicios de que muchas edificaciones no cumplían con lo establecido en la normativa.
“No podemos asegurar con firmeza que en Venezuela las construcciones no estaban cumpliendo un factor sismorresistente o no tenían la calidad técnica en cuanto a constructividad y los materiales, pero es un factor que se conoce abiertamente en Latinoamérica, que los índices de informalidad en la construcción son muy altos”, dijo.
De hecho, el propio Ministerio de Ciencia y Tecnología reconoce el problema. En su nota técnica publicada en octubre, señala: “Actualmente la situación de las construcciones en Venezuela, con respecto al cumplimiento de las normas de sismorresistencia, es realmente inquietante; un gran porcentaje de edificaciones antiguas y las construidas de manera informal (construidas sin control técnico) no cumplen con las normativas vigentes (…) La falta de supervisión profesional, errores de diseño y calidad de los materiales incrementa la vulnerabilidad de las edificaciones ante la ocurrencia de sismos”.
CNN contactó al Ministerio para la Comunicación y la Información de Venezuela para pedir información sobre el estado en que se encontraban las construcciones afectadas el 24 de junio y está en espera de respuesta.
En su parte informativo del martes, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo que 855 construcciones resultaron afectadas en todo el país: 189 colapsadas y 666 con daños muy graves. Sin embargo, estas cifras están muy por debajo de otras estimaciones.
Con base en información satelital, la NASA calculó que casi 60.000 edificaciones se vieron impactadas. Por separado, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó el viernes que unos 8,6 millones de personas se vieron expuestas al movimiento de los sismos y que estos tendrán un impacto económico de unos US$ 6.700 millones, equivalentes al 6% % del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela.
CNN pidió comentarios al Ministerio para la Comunicación y la Información y está en espera de respuesta.
Mientras tanto, y aunque ya pasaron las 72 horas consideradas como la ventana de mayor probabilidad para encontrar sobrevivientes, la búsqueda de personas entre los escombros continúa en las calles de Venezuela —en particular en el estado costero La Guaira—, los rescatistas internacionales permanecen en el terreno y los ciudadanos piden que la respuesta oficial se agilice.
El geógrafo venezolano Kuay Rodríguez, maestro en Gestión de Riesgos Socionaturales de la Universidad de los Andes, dijo el fin de semana al sitio Caracas Chronicles que aún hay peligros en las zonas afectadas además de posibles réplicas.
“Los asentamientos urbanos en La Guaira están expuestos a un gran volumen de sedimentos sueltos, rocas y árboles caídos en las cabeceras de las cuencas que bajan de las montañas. Si llueve, este material puede ser arrastrado y aumentar el riesgo. Las zonas bajas, al ser áreas con suelos normalmente saturados de agua, pueden experimentar temblores del suelo que, aunque no sean de origen tectónico, se deben al reajuste mecánico de los sedimentos”, dijo.
Gutiérrez Melgarejo coincidió en que Venezuela pasa por un momento “delicado”, en el que al duelo por las personas fallecidas se sumará tener que comenzar un largo período para que el país vuelva a ponerse de pie.
“Estamos hablando de años”, advirtió el especialista. “De acuerdo a los indicios, la recuperación va a durar mucho tiempo porque el nivel de afectación es severo. Generalmente, estamos hablando de ciudades que quedaron al 80 % colapsadas completamente en toda su infraestructura y, fuera de eso, no se conoce en este momento una hoja de ruta, un plan de recuperación que salga del mismo Estado con el ánimo de organizar una reconstrucción”, concluyó.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
