De hija de inmigrantes a funcionaria judicial: el rostro humano del fallo sobre ciudadanía por nacimiento
Por Susana Erazo, CNN en Español
Para Dulce Pacheco, ciudadana estadounidense, pensar en la posibilidad de que la Corte Suprema de Estados Unidos hubiera dado luz verde al intento de Donald Trump de acabar con la ciudadanía por derecho de nacimiento era situarse en una realidad totalmente desconocida.
“Sería regresar a un país al que nosotros no conocemos. A veces no tenemos ni familiares, ni conocidos, peor aún un trabajo, ni educación que podamos validar allá. Realmente es perder todo por lo que hemos trabajado tanto”, dijo en entrevista con CNN.
Pacheco, al igual que casi 8 millones de personas que se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses en la última década, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, sintió el temor y la incertidumbre ante la posibilidad de perder todo lo que ha construido durante años.
Dulce, nacida en Nueva Jersey y de padres migrantes provenientes de México, cuenta que desde niña fue testigo del esfuerzo de sus padres, quienes, según relata, tenían una vida laboral estable en México, pero decidieron migrar para darle más oportunidades a su hija.
“Mi mamá era dueña de tres zapaterías en México y mi papá era carpintero y hacía muebles. Tenían todo, pero decidieron dejar a su familia, a sus amigos y a su negocio para empezar un nuevo sueño. Cuando llegaron a EE.UU. empezaron desde abajo trabajando como cocineros, meseros, limpiando casas. Fue muy difícil estar en un país donde te sientes solo y al principio no entiendes ni el lenguaje”, contó Pacheco.
Actualmente, sus padres son dueños de una compañía de construcción en Nueva Jersey, donde reparan y rediseñan hogares. Dulce afirma que, si ellos no se hubieran sacrificado al mudar su vida a Estados Unidos, ella no habría tenido las oportunidades que se le presentaron por ser ciudadana estadounidense.
Al crecer en un hogar con padres inmigrantes, para Pacheco no era habitual ver a personas hispanas o extranjeras desempeñarse en ámbitos legales o en instituciones gubernamentales. “Yo crecí viendo a mis papás trabajar en restaurantes, casas o siendo negociantes. Pero al tener mi pasaporte estadounidense y mis papeles en regla se me abrieron las puertas porque si naciste aquí, tienes la nacionalidad americana y eso te impulsa a más”.
Al ser ciudadana estadounidense, Dulce pudo cursar sus estudios primarios y secundarios con normalidad. Más adelante se certificó como asistente médica, lo que le permitió trabajar como personal de primeros auxilios en hospitales. También cursó estudios en gestión intermodal, una estrategia logística que combina distintos modos de transporte, lo que le abrió oportunidades en el área de importaciones y exportaciones en empresas de Nueva Jersey.
Además, se certificó como asistente legal y estuvo en primera línea asesorando a familias en casos de inmigración, violencia doméstica y apoyo a la comunidad latina, entre otros. Actualmente ocupa un cargo municipal en Nueva Jersey, donde trabaja con la comunidad en la tramitación de infracciones de tránsito.
“Siempre detrás de una ventanilla está alguien que te puede ayudar con una sonrisa, que domina el inglés y el español y esa soy yo ahora. Cuando pensaba que (la Corte) quizás fallaría a favor (de limitar la ciudadanía por nacimiento) me preguntaba, ¿si no estoy yo, quién podrá ayudar a la comunidad? Si no saben hablar ambos idiomas, ¿quién podrá guiarlos?”, dice Dulce.
Esta semana, ese panorama pudo haberse convertido en realidad, pero la Corte Suprema decidió otra cosa. Por un voto de 6 a 3, los jueces rechazaron el intento de Trump de acabar con la garantía de que todos los niños nacidos en territorio estadounidense sean ciudadanos, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
La mayoría reafirmó una interpretación centenaria de la ciudadanía automática, respaldada por la 14ª Enmienda, que establece que “todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en el que residen”.
Sobre el argumento de que los hijos de padres sin estatus legal no podrían demostrar algún tipo de fidelidad política a Estados Unidos, Pacheco dice que ambas cosas pueden coexistir. “Uno ama a su país de origen, pero uno respeta, crece y aprende a vivir en el país en el que estamos. Respetamos las leyes de Estados Unidos porque aquí es donde se abrieron las oportunidades para nosotros, pero al mismo tiempo podemos llevar en el corazón nuestro país de origen”.
Por radical que fuera, la iniciativa de Trump logró avances significativos tanto en los tribunales como en la esfera pública. La administración obtuvo el respaldo de 25 estados y de un número importante de miembros del Congreso para una idea que durante mucho tiempo se consideró marginal y que Trump convirtió en una pieza central de su agenda antiinmigración.
Tras la decisión de la Corte Suprema, Trump declaró que “se ocuparán del tema” porque, según él, la ley “no estaba pensada para personas ricas de otros países sino para bebés de esclavos”. Lo justificó al afirmar que esa norma se aprobó un mes después del fin de la Guerra Civil y sostuvo que la decisión fue un error.
El juez Clarence Thomas, en un voto particular de 91 páginas, expresó la crítica más severa a la decisión de la mayoría. En su opinión, mencionó la insistencia del Gobierno de Trump en que la 14ª Enmienda, promulgada después de la Guerra Civil, garantizaba específicamente la ciudadanía a los antiguos esclavos y a sus hijos. Además, dijo que no está seguro de que la opinión de hoy resista el paso del tiempo.
La Corte Suprema, encabezado por su presidente, John Roberts, ha respaldado muchas otras iniciativas de la agenda de Trump, incluida la decisión, la semana pasada, de permitir al Gobierno poner fin a la ayuda humanitaria conocida como Estatus de Protección Temporal para migrantes haitianos, sirios y de otras nacionalidades cuyos países de origen han sido devastados por conflictos armados, terremotos y otros desastres naturales.
Dulce dice que por ahora está feliz de que se haya frenado el intento de restringir la ciudadanía por derecho de nacimiento y de que puedan seguir adelante con sus vidas. Cita a su madre, quien dice que siempre la ha apoyado: “Mi mamá siempre me ha dicho que somos de donde somos. Somos diferentes. Amamos Estados Unidos, más que nada, amamos México y por esa razón siempre hay que superarnos, llevarlo con honor y respeto, siempre luchar por un sueño, no conformarnos, nunca darse por vencidos. Todo sí se puede, pero todo toma su tiempo, cumplir la ley y siempre avanzar”.
Con información de Joan Biskupic, John Fritze y Devan Cole
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
